Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Pálido, sudoroso, como tras un fatigoso esfuerzo, Jack alejóse de un salto del lugar del drama. Descubrió a sus compañeros, y silenciosamente unióse a ellos. ¡Nadie sabría jamás…! Y ya sus ojos se volvían hacia Dolly, medio desvanecida, y a quien socorría Roger puesto de rodillas.
Al mismo tiempo que Jack Lindsay, Roberto, con una carrera desenfrenada, se reunió a sus compañeros. Desde lo alto había visto el rodar del torrente enfurecido y corrió presuroso hacia sus amenazados amigos… ¡Había llegado demasiado tarde…! A tiempo, no obstante, de conocer, sin que el autor lo supiera, el drama abominable que acababa de desarrollarse. Un testigo existía que, cuando menos, castigaría.
¡Gran Dios…! ¡Roberto no pensaba entonces en castigar! Al aire la cabeza, lívido, con rasgos de locura en los ojos, cruzó a toda velocidad ante sus amigos estupefactos, y, sin una palabra de explicación, sumergióse y desapareció en el torrente, arroyo convertido en río enorme, impetuoso y terrible, mientras que Dolly, comprendiendo súbitamente la desgracia que la hería, se alzó, contó con la mirada a aquellos que la rodeaban y cayó, lanzando un grito desgarrador, en los brazos del aterrado Roger.