Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Pero no todo el mundo tenÃa las razones excelentes, sin duda, de Saunders o las mejores aún de las gentes de modesta fortuna. Mr. Lindsay, por ejemplo. ¿Por qué se empeñarÃa ella en terminar aquel viaje tan fecundo en disgustos y contratiempos de toda clase? ¿Qué motivo podrÃa retenerla bajo la administración de la agencia Thompson?
Roberto, a algunos pasos de Alice, a quien contemplaba a través de la noche, se hacÃa las anteriores preguntas lleno de angustia e inquietud.
Mr. Lindsay, sin embargo, permanecÃa a bordo. HabÃa visto pasar al gran paquebote sin concederle la menor atención.
No, no partirÃa; Roberto tuvo la prueba de ello cuando la oyó decir a Roger:
—Supongo que nosotros no vamos a permanecer a bordo esos dos dÃas…
—Evidentemente —respondió Roger riendo aún.
—Este retraso —prosiguió Alice— tendrá, cuando menos, de bueno que nos permitirá conocer el paÃs, si usted quiere, como yo, dedicarle una excursión.
—Ciertamente —respondió Roger—. Esta misma noche podemos Mr. Morgand y yo buscar medios de transporte. Veamos. Somos cinco, ¿no es as�