Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Roberto esperaba aquel momento. CreÃa que no estaba en el caso de dejarse arrastrar por la servicial amistad de su compatriota. Fuese el que fuese su disgusto, no se unirÃa a la pequeña caravana y permanecerÃa estrictamente en su puesto.
—PermÃtame… —comenzó a decir.
—No, cuatro tan sólo —interrumpió Alice con tranquila voz—. Mi cuñado no vendrá.
Roberto sintió que su corazón latÃa más de prisa. AsÃ, pues, era Mr. Lindsay misma la que decidÃa de su presencia; ella le asignaba un papel; querÃa que fuera a su lado…
El placer desvaneció sus escrúpulos; mil pensamientos confusos bailaban en torno de él.
Dejando sin acabar su protesta, aspiró a sus anchas el aire de la noche y alzó los ojos al cielo, donde le parecÃa que habÃan surgido estrellas nuevas.