Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ No toda ella, sin embargo. Uno de los jinetes se esforzaba aún por escalar su montura. En vano se agarraba a las crines, en vano se aferraba a la silla; siempre volvÃa a caer, vencido siempre en aquella lucha desigual contra la gravedad. Sudoroso, resoplando, se fatigaba en esfuerzos grotescos, y el espectáculo, de una gran comicidad, parecÃa ser sumamente grato a los espectadores.
—¡Vamos, papá! —dijo con entonación de animoso reproche Miss Mary Blockhead.
—¡SÃ, sÃ, vamos, vamos; eso se dice muy pronto! —respondió con voz áspera Absyrthus Blockhead—. ¿Creéis que yo soy tan ligero? Y además, decidme, os lo ruego, ¿es este mi oficio? Yo no soy un caballista, yo siento horror a todo esto, no tengo por qué ocultároslo. ¡Franco como el oro, hija mÃa, franco como el oro!
Y Blockhead, posando definitivamente ambos pies en el suelo, enjugó con aire de resolución su frente sudorosa. No harÃa, en verdad, nuevas e inútiles tentativas.