Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Y, en efecto, también aquella vez aparecieron a diez pasos detrás del objeto de su solicitud y cuidados, precediendo a su padre, que, obligado de buen o mal grado a someterse al capricho de sus hijas, contemplaba a la sazón con alguna inquietud el lote de monturas, entre las cuales iba él a hacer una elección temeraria.
Era indudable que había corrido el secreto de la excursión y el paseo íntimo se transformaba en cabalgata, con gran disgusto de las dos americanas y los dos franceses.
Pero la suerte teníales preparado un disgusto suplementario.
Llegando el último, completamente solo, adelantábase el decimoquinto caballero bajo la forma de Jack Lindsay.
Si al descubrirle Dolly y Roger hicieron sencillamente una mueca de contrariedad, Alice y Roberto, por análogas razones que no se confiaron, ofrecieron un semblante enrojecido por la cólera.
Jack, sin parar mientes ni en la frialdad ni en la hostilidad con que se le acogiera, montó tranquilamente. Todo el mundo le imitó sin tardanza y en un momento la caravana entera se halló dispuesta para la partida.