Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Otras dos puertas se abrían al mismo tiempo. En el camarote vecino del suyo entraba una mujer, y un pasajero en el siguiente. Los dos viajeros cambiaron un saludo familiar; volvióse después la vecina de Roberto, lanzándole una rápida mirada curiosa, y antes de que hubiera desaparecido reconoció Roberto a la agraciada joven del gran salón.
A su vez empujó la puerta.
Al cerrarla, el barco se alzó gimiendo, cayendo después en un lago de espuma, y al tiempo de llegar la primera ola silbó en el puente al primer aliento del mar.