Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Silencio igual de Blockhead. Saunders se le acercó, manifestando un vivo interés.
—Veamos, querido señor, ¿cómo se encuentra ahora?
—¡Bastante mal! —suspiró Blockhead.
—SÃ, sÃ; su cabeza…
—Nada de la cabeza.
—¿Dónde, pues?
—¡Del otro lado…! —gimió Blockhead, tendido boca abajo sobre el caballo.
—¿Del otro lado…? —repitió Saunders—. ¡Ah! ¡Bueno, bueno! —dijo, comprendiendo—. Es absolutamente lo mismo.
—¡No, no…! —murmuró Blockhead.
—¡Pardiez! ¿No es en todo caso por culpa de la agencia Thompson? Si nosotros hubiésemos sido ciento, en vez de ser quince, ¿habrÃamos sido atacados y tendrÃa usted dolor de cabeza…? Si en lugar de ir a caballo, hubiéramos tenido nosotros los conductores anunciados en sus impudentes programas, ¿tendrÃa usted dolor… en otro sitio? Comprendo perfectamente que esté usted indignado, furioso…
Blockhead halló fuerzas para protestar.
—¡Encantado, caballero, diga usted, por el contrario, encantado! —murmuró con voz doliente, arrastrado por la fuerza del hábito.