Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ —¿Encantado…? —repitió Saunders, completamente estupefacto.
—SÃ, señor; encantado —afirmó Blockhead más vigorosamente—. Caballos que te llevan de aquà para allá; islas con negros… ¡Esto es extraordinario, caballero, positivamente extraordinario!
En su exuberancia admirativa, olvidábase Blockhead de su contusión. Enderezóse imprudentemente sobre una silla extendió la mano solemnemente.
—Franco como el oro, señor; Blockhead es franco… ¡Ay…! —gritó, cayendo súbitamente boca abajo, excitado por un vivo dolor que le trajo al sentido de la realidad, en tanto que Saunders se alejaba, despechado de aquel incorregible optimista.
Hacia las once se llegó a uno de los numerosos pueblos escondidos entre los contrafuertes de la Cuimbre. Cuando el camino desembocó bruscamente en una plazoleta sin otra salida que aquélla por la que se habÃa entrado, se detuvo muy embarazada la cabalgata.
Sin duda que se habÃan equivocado dos horas antes en el cruce de ambos caminos, y el único remedio parecÃa ser el de desandar lo andado.
Quiso Roberto informarse sobre los habitantes del pueblo, pero tropezó con una muy grave dificultad; el español de Roberto parecÃa ininteligible para aquellos campesinos, mientras que el español de éstos parecÃa misterioso para Roberto.