Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Thompson hizo un desdeñoso movimiento de hombros… ¡Qué podrÃa importar una pequeña mentira cuando se trataba de la propaganda!
—¡Veamos, veamos, mi querido profesor! —respondió en tono conciliador—. ¿De qué se queja usted? Después de todo, es perfectamente exacto, yo me atrevo a afirmarlo, cuanto en esta nota se dice. ¿Acaso no es usted francés? ¿No es usted profesor? ¿No ha hecho sus estudios en la Universidad de Francia?, ¿y no es de ella de dónde proceden sus tÃtulos y diplomas?
Thompson saboreaba la fuerza de sus deducciones. Se escuchaba; se persuadÃa a sà mismo de la verdad de sus argumentaciones.
Roberto no se hallaba con el suficiente humor para emprender una enojosa discusión que serÃa al mismo tiempo completamente inútil.
—SÃ, sÃ; tiene usted razón —respondió irónicamente—. Y asimismo domino todos los idiomas. Es cosa entendida.
—Y bien, ¿qué…? ¿Todos los idiomas? —replicó Thompson—. Todos los idiomas, sÃ, señor; todos los idiomas… «útiles», ¿comprende usted…? La palabra «útiles» ha sido olvidada; positivamente olvidada. He ahà un gran negocio, yo me atrevo a afirmarlo.
Roberto señaló con un gesto a Piperboom que en compañÃa de Saunders asistÃa a esta escena. Aquel argumento no tenÃa réplica.