Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Muchos viajes se necesitaron para transbordar a todo el mundo con los dos únicos botes de la Santa María, Nada más rudimentario que la instalación apresuradamente improvisada. Si las señoras no tuvieron que lamentarse demasiado por sus camarotes exiguos, pero pasables, los hombres tuvieron que contentarse con un vasto dormitorio, dispuesto como se pudo, en la cala.
Los diversos convoyes se sucedieron unos a otros sin incidentes. Nadie en la isla parecía haber advertido aquel éxodo. Sin dificultad llegaron los botes por última vez a la Santa María. Baker, en su puesto de portalón, tuvo entonces una gran sorpresa. Confundido entre los demás pasajeros, haciéndose tan chiquito como podía, Thompson acababa de saltar sobre cubierta.