Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ EN EL QUE THOMPSON, A SU VEZ, TIENE QUE SOLTAR SU DINERO
—¡Sr. Thompson! —gritĂł Baker con una alegrĂa feroz.
Era real y verdaderamente Thompson en persona, pero un poco corrido, fuerza es confesarlo, a pesar de su extraordinario aplomo. En la lucha entre su miedo y su avaricia, Ă©sta habĂa sucumbido, por fin. Pacientemente habĂa esperado la partida, y aprovechándose de la noche se habĂa unido al Ăşltimo convoy.
—¡Mr. Thompson! —repitió Baker, mirando a su enemigo como el gato al ratón—. ¡No esperábamos nosotros tener el disgusto de verle! ¿Tendremos, pues, el fastidio de regresar con usted a Inglaterra?
—En efecto —respondió Thompson—; pero pienso pagar mi pasaje —añadió precipitadamente, esperando desarmar asà a su implacable adversario.
—¡Cómo! —dijo Baker—. ¡Eso resulta muy extraño!
—¿Extraño?
—SĂ. Usted no nos ha habituado hasta ahora a semejantes maneras. ¡En fin…! Nunca es demasiado tarde para obrar bien. Veamos; ÂżquĂ© precio vamos a ponerle, mi querido señor?
—El precio que a todo el mundo, supongo yo —dijo Thompson con angustia.