Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Un relámpago de satisfacción brilló en sus ojos al ver que nadie faltaba. La casa quedaba destruida, pero sus habitantes se hallaban a salvo, y tan feliz resultado era, en gran parte, debido a su previsión. Si hubiese tolerado que permaneciesen sobre cubierta, ¿cuántas víctimas no habría causado la caída de los mástiles?
Terminado el llamamiento, el capitán expuso brevemente la situación en que todos se encontraban.
Por uno de esos extraños efectos que los ciclones provocan con tanta frecuencia, la Santa María había sido arrojada sobre la costa de África, de tal suerte, que debía considerarse irrealizable ponerla de nuevo a flote. Veíanse, por consiguiente, obligados a abandonarla y a empezar por tierra un viaje cuyo resultado era bastante problemático.
La costa de África tiene, en efecto, una deplorable reputación, y fuerza es reconocer que la tiene muy bien merecida.
Entre Marruecos, al Norte, y el Senegal, al Sur, se extienden los 1200 kilómetros del Sahara. Aquél a quien su mala estrella hace abordar en un punto cualquiera de esa extensión arenosa, sin agua y sin vida, tiene además que temer a los hombres, que vienen a añadir su crueldad a la naturaleza. A lo largo de esas playas inhospitalarias merodean las bandas de moros, cuyo encuentro es peor que el de los animales feroces.