Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Entre el mar y el buque habÃa más de doscientos metros. Semejante distancia, que el mar habÃa podido hacerle franquear en algunos segundos, ¿qué potencia humana serÃa capaz de salvarla? Los más profanos y extraños a las cosas de la mecánica y la navegación perdieron en seguida toda esperanza de volver a utilizar la Santa MarÃa.
El buque, además, no existÃa; no era ya un buque, era un casco inútil.
El choque habÃalo partido en dos. Todo habÃa sido arrancado sobre cubierta; asientos, chalupas, botes y hasta los palos.
Tal fue el espectáculo que se ofreció a los ojos de los pasajeros, sumiéndoles en un abatimiento desesperado.
La impasibilidad del capitán Pip fue, como de costumbre, lo que les devolvió algo de valor y de esperanza.
En compañÃa de Bishop, completamente curado ya de sus heridas, paseábase tranquilamente por la playa desde la salida del sol. En pocos momentos ambos paseantes viéronse rodeados del cÃrculo silencioso de los pasajeros.