Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —No lo creo —respondió Barbicane—. La perpendicular del cañón era perfecta y su dirección al cenit de aquel sitio completamente exacta. Pues bien, pasando la Luna por el cenit, debÃamos llegar a ella de lleno. Hay alguna otra razón, pero no doy con ella.
—Llegaremos quizá demasiado tarde —indicó Nicholl.
—¿Demasiado tarde? —dijo Barbicane.
—Sà —respondió Nicholl—. La nota del observatorio de Cambridge expresa que la travesÃa debe realizarse en noventa y siete horas, trece minutos y veinte segundos. Lo cual quiere decir que la Luna, no habrÃa llegado antes al punto indicado, y más tarde habrÃa pasado ya. ¿No crees que es asÃ?
—Conforme —respondió Barbicane—; pero salimos, el primero de diciembre a las 11 menos 3 minutos y 20 segundos de la noche, y debemos llegar el 5, a las doce en punto de la noche en el momento de estar la Luna llena. Ahora bien, son las tres y media de la tarde, y ocho horas y media debÃan bastar para conducirnos al, punto de destino; ¿por qué no hemos de llegar?
—¿No será un exceso de velocidad? —respondió Nicholl—. Porque la velocidad inicial ha sido mayor de lo que suponÃa.