Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna Sin duda había comprendido Barbicane la verdadera causa de aquella desviación; por pequeña que fuera, bastante para modificar la trayectoria del proyectil. Era una lástima; la tenaz tentativa abortada por una circunstancia enteramente casual, y de no sobrevenir acontecimientos excepcionales no podían llegar al disco lunar los viajeros. ¿Pasarían, sin embargo, lo bastante cerca para poder resolver ciertos problemas de física o de geología, no resueltos aún? Esto era lo único que preocupaba ya a los atrevidos viajeros. En cuanto a la suerte que el porvenir les reservaba, ni siquiera querían pensar en ella. No obstante, ¿qué sería de ellos en medio de aquellas soledades infinitas, cuando el aire iba a faltarles de un momento a otro? Al cabo de unos cuantos días era posible que cayeran asfixiados en aquel proyectil errante a la ventura. Pero aquellos pocos días eran dignos para hombres tan intrépidos como ellos, que consagraban todos sus instantes a observar la Luna, ya que no esperaban llegar a ella.
La distancia que a la sazón separaba al proyectil del satélite fue calculada en doscientas leguas aproximadamente. En estas condiciones no eran, sin embargo, los detalles de la Luna tan visibles para ellos como lo son para los habitantes de la Tierra provistos de telescopios potentes.
