Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —No, Miguel; no podemos llegar a la Luna sino por una caída, y no caemos. La fuerza centrípeta nos mantiene bajo la influencia lunar, pero la centrífuga nos aleja irresistiblemente.
Esto fue dicho a Miguel en un tono que hizo perder al mismo sus últimas esperanzas.
La parte de la Luna a donde se acercaba el proyectil era el hemisferio boreal; el que los mapas selenográficos colocan en la parte inferior; porque estos mapas están generalmente formados con arreglo a las imágenes que dan los anteojos, los cuales, como es sabido, invierten la dirección de los objetos. Tal era el Mappa selenographica que consultaba Barbicane. Este hemisferio septentrional presentaba extensas llanuras sembradas de montañas aisladas.
A las doce de la noche, la Luna estaba llena; en aquel momento hubieran debido poner el pie en ella los viajeros si el maldito bólido no les hubiera desviado en su dirección. El astro llegaba, pues, en las condiciones rigurosamente determinadas por el observatorio de Cambridge; se hallaba matemáticamente en su perigeo y en el cenit del paralelo 28. Un observador colocado en el fondo del enorme columbiad asestado perpendicularmente al horizonte hubiera visto la Luna en la boca del cañón; una línea recta trazada desde el eje de la pieza habría atravesado el centro del astro de la noche.