Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna No estuvo más afortunado con otra particularidad del disco, porque no pudo determinar exactamente la causa. Véase lo que era esta particularidad.
Estaba Miguel Ardán en observación cerca del presidente, cuando divisó largas lÃneas blancas, vivamente iluminadas por los rayos directos del Sol. Era una serie de surcos luminosos muy diferentes de la irradiación que presentaba Copérnico y que se prolongaban paralelos unos a otros.
Con su habitual ligereza, exclamó inmediatamente Miguel:
—¡Hombre, campos cultivados!
—¿Campos cultivados? —dijo Nicholl, encogiéndose de hombros.
—Por lo menos labrados —añadió Miguel Ardán—. Pero ¡qué buenos labradores deben de ser esos selenitas y qué bueyes tan gigantescos engancharán a sus arados para abrir tales surcos!
«¡Qué bueyes tan gigantescos engancharán a sus arados para abrir tales surcos!».
—No son surcos —dijo Barbicane—, son fallas.
—Vaya por las fallas —respondió con docilidad, Miguel—; falta ahora saber qué se entiende por fallas en el mundo cientÃfico.