Alrededor de la Luna
Alrededor de la Luna —¡Eh! —replicó Miguel—. ¿Pues no sabemos todos que la Tierra ha atravesado la cola de un cometa en 1861? Supongamos, pues, que aparece otro cometa de fuerza atractiva superior a la atracción solar. La órbita de la tierra se inclinarÃa hacia el astro errante, con lo cual nuestro Globo, convertido en satélite de aquél, se verÃa arrastrado a una distancia tal que los rayos del Sol no tendrÃan acción alguna en su superficie.
—Pudiera suceder, en efecto —respondió Barbicane—; pero las consecuencias de ese cambio podrÃan ser mucho más temibles de lo que tú supones.
—¿Y por qué?
—Porque el frÃo y el calor seguirÃan equilibrándose en nuestro Globo. Se ha calculado que si la Tierra se hubiera visto arrastrada por el cometa de 1861, habrÃa sentido, en su mayor distancia del Sol, un calor que no hubiera llegado a dieciséis veces el de la Luna, calor que, concentrado en las lentes más potentes, no produce efecto sensible.
—¿Y qué? —dijo Miguel.