Ante la bandera
Ante la bandera Algunos marineros se aproximan a él y le cogen entre sus brazos, sin conseguir que se desprenda de los obenques, con tanto vigor los oprimen sus manos. En el curso de sus crisis yo sé bien que sus fuerzas se decuplican, y para sujetarle me ha sido preciso, frecuentemente, llamar a los guardianes en mi ayuda. Esta vez los marineros, robustos mozos, vencen a Tomás Roch. Éste ha sido extendido sobre el puente, donde dos marineros le contienen, a pesar de su extraordinaria resistencia.
No queda más que bajarle a su camarote y dejarle descansar hasta que la crisis termine. Esto es lo que va a hacerse, conforme a la orden dada por un nuevo personaje, cuya voz acaba de herir mi oÃdo. Me vuelvo. Le reconozco.
Es el Conde de Artigas, con la fisonomÃa sombrÃa y el porte altivo. Tal como le vi en Healthful-House.
Me dirijo a él al momento. Me hace falta una explicación, y la tendré.
—¿Con qué derecho, caballero…? —le pregunto.
—Con el derecho del más fuerte —me responde.
Y mientras los otros conducen a Tomás Roch a su camarote, el Conde se dirige hacia la popa de la Ebba.