Ante la bandera
Ante la bandera En fin, sea quien sea, este hombre ha hecho que se nos raptase a Tomás Roch y a mÃ, y claro es que no puede haber sido con buena intención. Ahora bien: ¿ha hecho lo que ha hecho en beneficio de una potencia extranjera o en provecho propio? Ésta es la tercera pregunta, a la que aun no puedo responder. Con lo que vea y oiga en lo sucesivo, ¿quién sabe si no llegaré a contestarla satisfactoriamente antes de huir, en el supuesto de que esto sea posible?
La Ebba continúa navegando en las condiciones dichas, que no alcanzo a explicarme. Tengo libertad para ir de un lado a otro del puente, pero sin poder jamás pasar al puesto de la tripulación, cuya chupeta se alza en la parte delantera del palo mesana. Una vez he querido avanzar hasta el armazón que sujeta las carlingas del bauprés, desde donde, inclinándome, hubiera podido ver la roda de la goleta hundirse en las aguas; pero, en virtud sin duda de órdenes recibidas, los marineros se han opuesto a mi paso, y uno de ellos me ha dicho bruscamente:
—¡Atrás! ¡Atrás! Impide usted la maniobra.
¿Qué maniobra, si no hay ninguna?
¿Han comprendido que mi intento era descubrir el secreto de la navegación?