Ante la bandera
Ante la bandera Otra particularidad de gran importancia, que conviene indicar, es que la mayor parte de las grutas cuyos nombres he citado son fácilmente accesibles, y debían, por consecuencia, ser descubiertas un día u otro.
Esto no sucede con Back-Cup. Indicado en los mapas de estos parajes como un islote del grupo de las Bermudas, ¿quién había de sospechar que en su interior se abría una enorme caverna? Para saberlo preciso era penetrar en él, y para penetrar se necesitaba disponer de un aparato submarino semejante al tug que poseía el Conde de Artigas.
Y, en mi opinión, sólo a la casualidad se debe que éste haya descubierto el túnel que le ha permitido fundar esta inquietante colonia de Back-Cup.
Entregándome ahora al examen de la porción de mar contenida entre las paredes de esta caverna, noto que sus dimensiones son bastante reducidas —apenas de trescientos a trescientos cincuenta metros de circunferencia—. Realmente no es mas que un lago rodeado de rocas, pero muy suficiente para las maniobras del tug, pues su profundidad no es inferior a cuarenta metros.