Ante la bandera
Ante la bandera Continuando mi paseo al través de este bosque de pilares, llego al límite de la caverna. Nadie me ha molestado, nadie me ha hablado, ni a nadie ha parecido inquietar mi presencia. Esta parte de Back-Cup es curiosa en extremo, comparable a las maravillas que ofrecen las grutas de Kentucky o de las Baleares. No hay que decir que el trabajo del hombre no se muestra en ninguna parte. Sólo aparece el trabajo de la naturaleza, y no sin asombro, con miedo casi, se piensa en las fuerzas telúricas capaces de engendrar tan prodigiosas substracciones. La parte situada más allá del lago recibe oblicuamente los rayos luminosos del cráter central. Pero por la noche, iluminada por la luz eléctrica, debe tomar un aspecto fantástico. En ningún sitio, a pesar de mis pesquisas, he notado rastro de comunicación exterior. El islote ofrece asilo a numerosas parejas de pájaros, gaviotas, golondrinas de mar, huéspedes habituales de las playas bermudanas… Aquí parece que jamás han sido cazados, que se les deja multiplicarse a su placer, y no se espantan de la vecindad del hombre.
Back-Cup posee además otros animales.
En la parte de Bee-Hive hay cercados destinados a las vacas, a los cerdos y carneros. La alimentación es, pues, segura y variada, merced a los productos de la pesca, ya en los arrecifes del exterior, ya en el lago, donde abundan peces de variadas especies.