Ante la bandera
Ante la bandera La situación es clara. Ker Karraje sabe quién soy. Me conocía cuando ordenó el doble rapto de Tomás Roch y su guardián. ¿Cómo ha conseguido descubrir lo que he podido ocultar a todo el personal de Healthful-House? ¿Cómo ha sabido que un ingeniero francés desempeñaba las funciones de vigilante de Tomás Roch? Lo ignoro, pero es evidente. Sin duda este hombre poseía medios de información que le habrán costado muy caros, pero que aprovechó bien. Un personaje de esta condición no repara en gastos cuando se trata de llegar al fin que desea.
Ahora es Ker Karraje, o más bien su cómplice, el ingeniero Serko, quien va a reemplazarme en las funciones, que yo desempeñaba cerca del inventor Tomás Roch. ¿Resultarán sus esfuerzos mejor que los míos? ¡Dios quiera que no, y evite esa desgracia al mundo civilizado!
Nada he respondido a la última frase de Ker Karraje. Me ha producido el efecto de un tiro a quemarropa. No me he declarado vencido, sin embargo, como acaso esperaba el supuesto Conde de Artigas.
¡No! Mi mirada se ha fijado en la suya, que no ha cedido. Como él, crucé los brazos… Y, sin embargo, era dueño de mi vida. Bastaría una señal suya para que un pistoletazo me tendiera a sus pies; luego, arrojado mi cuerpo al lago, hubiera sido arrastrado al través del túnel.