Ante la bandera
Ante la bandera 7 de Agosto.— Doce dÃas hace que el Conde de Artigas, el ingeniero Serko y el capitán Spada se han dado al mar, y nada hace presagiar que el regreso de la goleta este próximo. He notado, no obstante, que el barco submarino está dispuesto a aparejar, como lo estarÃa un steamer mantenido bajo la presión del vapor, y que sus pilas están siempre en tensión por el maquinista Gibson. Si la goleta Ebba no teme ganar en pleno dÃa los puertos de los Estados Unidos, es probable que escogerá la noche a fin de seguir el canal de Back-Cup. AsÃ, espero que Ker Karraje y sus compañeros llegarán de noche.
10 de Agosto. Ayer a las ocho de la noche, como yo preveÃa, el barco submarino ha franqueado el túnel al tiempo preciso para remolcar la Ebba al través del paso, y ha traÃdo a sus pasajeros con su tripulación.
Al salir esta mañana, veo a Tomás Roch y al ingeniero Serko que estaban bajando hacia el lago. Se adivina el objeto de su conversación. Me quedo a unos veinte pasos, lo que me permite observar a mi expensionista.
Sus ojos brillan, su frente se ilumina, su rostro se transforma, en tanto que el ingeniero Serko responde a sus preguntas. Apenas si puede estarse quieto.
Se apresura a llegar al muelle para aproximarse al barco submarino.
El ingeniero Serko le sigue, y ambos se detienen en la ribera.