Ante la bandera
Ante la bandera 20 de Agosto.— Durante dos dÃas no ha habido incidente digno de mención. He llevado mis paseos cotidianos hasta los lÃmites de Back-Cup. Por la noche, cuando las lámparas eléctricas iluminan la larga perspectiva de los arcos, no puedo librarme de sentir una impresión casi religiosa, contemplando las maravillas naturales de esta caverna. Por lo demás, no he perdido la esperanza de descubrir alguna salida ignorada por los piratas, y por la que me sea fácil huir… Pero ¿y después? Una vez fuera, me serÃa preciso esperar, a que pasara algún barco. Mi evasión serÃa conocida muy pronto en Bee-Hive, y no tardarÃa en ser preso de nuevo…, a menos que… pienso en ello…, la canoa…, la canoa del Ebba, que está amarrada en el fondo de la ensenada… ¡Si logrará apoderarme de ella…, dirigirme hacia San Jorge o Hamilton!
Por la noche, a eso de las nueve, he ido a echarme sobre un tapiz de arena, al pie de los pilares, a unos cien metros al Este del lago. Pocos momentos después siento pasos, y enseguida ruido de voces. Escondido tras la roca, presto atención. Conozco las voces. Son la de Ker Karraje y la del ingeniero Serko. Estos dos hombres se han detenido y hablan en inglés, lengua, que generalmente se emplea en Back-Cup. Me será, pues, posible entender lo que dicen. Precisamente tratan de la cuestión de Tomás Roch, o más bien de su Fulgurador.