Ante la bandera
Ante la bandera Tal vez nos quedaba alguna probabilidad de escapar, pues rápidamente Davón ha extinguido la luz y es posible que ni el capitán Spada ni ninguno de sus compañeros hubiesen notado la presencia del Sword.
Tal vez apartándose dará paso al tug… Tal vez su obscura masa se confundirá con las bajas capas del lago. ¿Pasará el tug sin verle?
La hélice del Sword se mueve en sentido contrario, con lo que hemos retrocedido hacia la parte Sur del ribazo. Algunos instantes más, y el Sword no tendrá más que detenerse…
¡No! El Sword habÃa sido visto. El capitán Spada habÃa reconocido la presencia de un barco submarino dispuesto a penetrar en el túnel. Preparábase a perseguirle en las aguas del lago…; y ¿qué podrÃa esta débil embarcación contra el poderoso aparato de Ker Karraje?
Entonces me dice el teniente Davón:
—Vuelva usted al compartimiento donde se encuentra Tomás Roch. Cierre usted la puerta. Yo voy a cerrar la del compartimiento de popa. Gracias a sus tabiques, es posible que el Sword se sostenga entre dos aguas.
Después de estrechar la mano del teniente, que conserva toda su sangre frÃa ante el peligro, vuelvo a proa, donde se encuentra Tomás Roch.
Cierro la puerta, y espero en una obscuridad completa.