Ante la bandera
Ante la bandera Bruscamente, sin poder sujetarnos, Tomás Roch y yo caemos uno sobre otro… Después de un último choque que produce el ruido de la cubierta desgarrada, el Sword va a fondo y permanece inmóvil.
¿Qué ha pasado luego? Nada puedo decir de ello por haber perdido el conocimiento. Acabo de saber que han transcurrido largas horas… Todo lo que recuerdo es que mi último pensamiento ha sido éste: “Si muero, al menos que Tomás Roch y su secreto mueran conmigo… ¡y los piratas de Back-Cup no escaparán al castigo de sus crímenes!”.