Ante la bandera
Ante la bandera De la mencionada conversación deduzco, un precioso dato: que la zona del Fulgurador Roch, prohibida a los barcos, está establecida entre cuatro y cinco millas… Tal vez en la segunda marea del equinoccio, otro documento en otro barrilillo… Verdad que antes de que el orificio del túnel se descubra con la mar baja hay que aguardar largos meses… Y además…, la segunda tentativa, ¿resultará como la primera?
El mal tiempo continúa. Los huracanes son más violentos que nunca, lo que es propio al perÃodo invernal de las Bermudas. ¿Es quizás el estado del mar lo que retrasa una segunda campaña contra Back-Cup? Sin embargo, el teniente Davón me habÃa afirmado que, de no resultar su expedición, de no dar la vuelta el Sword a San Jorge, la tentativa serÃa repetida en diferentes condiciones. Es preciso que la obra de justicia se cumpla más pronto o más tarde y ocasione la destrucción completa de Back-Cup…, ¡aunque yo no sobreviva a tal destrucción!
¡Ah!… ¡Que no pueda salir a respirar, aunque sólo fuera por un instante, el aire vivificante del exterior! ¡Que no me sea permitido arrojar una mirada al lejano horizonte de las Bermudas! Toda mi vida se concentra en este deseo: franquear el pasadizo, llegar al litoral, ocultarme entre las rocas… ¡Quién sabe si no serÃa yo el primero que advirtiera la humareda de una escuadra en dirección al islote!