Ante la bandera
Ante la bandera A las nueve me atrevo a salir de mi celda. No se fijará nadie en mÃ, y tal vez pasaré inadvertido en medio de la obscuridad… ¡Ah! ¡Si consiguiese introducirme por el corredor, ganar el litoral, ocultarme tras de alguna roca, estar allà al amanecer! Y ¿por qué no he de conseguirlo, ahora que Ker Karraje, el ingeniero Serko, el capitán Spada y los piratas están fuera?…
En este momento el ribazo del lago se halla desierto, pero la entrada del pasadizo está guardada por el malayo del Conde de Artigas. Salgo, y sin idea precisa me encamino al laboratorio de Tomás Roch. Mi pensamiento está reconcentrado en mi compatriota. Reflexionando en ello, me inclino a creer que ignora la presencia de una escuadra en las aguas de Back-Cup. Hasta el último momento, sin duda, el ingeniero Serko no le pondrá frente a su venganza.
Entonces me acomete la idea de hacer conocer a Tomás Roch la responsabilidad de sus actos, de revelarle en este momento supremo quiénes son los hombres que quieren hacerle concurrir a sus criminales proyectos.
SÃ… Lo intentaré. ¡Tal vez haga vibrar la cuerda del patriotismo en el fondo de este espÃritu rebelado contra la injusticia humana!
Tomás Roch está encerrado en su laboratorio y debe hallarse solo, pues nunca admite a nadie mientras prepara las sustancias del deflagrador.