Ante la bandera
Ante la bandera Pero los navÃos, ¿conservarán esta dirección? ¿No van a pasar a lo largo de las Bermudas y a desaparecer en el horizonte? Esta duda se ha presentado a mà espÃritu por un momento… No… No. Según dice el capitán Spada, los barcos han quedado a la vista del islote.
¿A qué nación pertenecen? Los ingleses, deseosos de vengar la destrucción del Sword, ¿han tomado sobre sà toda la carga de la expedición? ¿Se han unido a ellos cruceros de otras naciones? Nada sé… ¡Me es imposible saber nada! Pero ¿qué importa? ¡Lo principal es que este antro sea destruÃdo, aunque yo perezca entre sus ruinas, como han perecido el heroico oficial Davón y su valiente tripulación!
Los preparativos de defensa se siguen con sangre frÃa y método bajo la vigilancia del ingeniero Serko. Es evidente que los piratas creen tener la seguridad de destrozar a los asaltantes en cuanto entren en la zona peligrosa. Su confianza en el Fulgurador Roch es absoluta. Con la idea feroz de que los navÃos nada pueden contra ellos, no piensan ni en las dificultades ni en las amenazas para el porvenir.
Según supongo, los caballetes han debido ser colocados en la parte Noroeste del litoral, y los canalones, dispuestos para enviar los proyectiles en las direcciones Noroeste y Sur. Ya se sabe que la parte Este del islote está protegida por los arrecifes que se prolongan por el lado de las primeras Bermudas.