Ante la bandera
Ante la bandera El Conde de Artigas pareció examinarle con detenida atención. No era la primera vez que los extranjeros iban a visitar al huésped del pabellón 17, pues el inventor francés pasaba justamente por ser uno de los más curiosos pensionistas de Healthful-House. No obstante, la atención de Gaydón fue solicitada por lo original del tipo de aquellos dos personajes, cuya nacionalidad ignoraba. Aunque el nombre del Conde de Artigas no le fuera desconocido, jamás tuvo ocasión de encontrarle en sus escalas en los puertos del Este, e ignoraba que la goleta Ebba estuviese entonces anclada en la embocadura del Neuze, al pie de la colina de HealthfulHouse.
—Gaydón —preguntó el Director—, ¿dónde está Tomás Roch?
—Allà —respondió el guardián, señalando con la mano a un hombre que se paseaba meditabundo bajo los árboles, tras el pabellón.
—El señor Conde de Artigas ha sido autorizado para visitar Healthful-House, y no ha querido partir sin haber visto a ese Tomás Roch, del que tanto se ha hablado en estos últimos tiempos.
—Y del que se hablarÃa aún más si el Gobierno federal no hubiera tomado la precaución de encerrarle en este establecimiento —respondió el Conde de Artigas.
—Precaución necesaria, señor Conde.