Ante la bandera
Ante la bandera Realmente, quien hubiera observado al dicho capitán durante aquella visita, habrÃa notado que examinaba con particular atención los alrededores del parque que rodeaba al pabellón 17, y los sitios que daban acceso a él, probablemente por proyectar alguna cosa relacionada con este punto.
El jardÃn del pabellón confinaba con el muro que rodeaba a Healthful-House. Por la parte exterior, este muro cerraba la base misma de la colina, cuya parte de atrás se alargaba en suave pendiente hasta la ribera derecha del Neuze.
El pabellón no constaba más que de un piso bajo cubierto por una terraza a la italiana. El piso bajo comprendÃa dos habitaciones y un recibimiento, con ventanas defendidas por rejas de hierro. A los lados se levantaban hermosos árboles, entonces en todo su esplendor. Delante, frescos céspedes con flores hermosÃsimas. El total comprendÃa un medio acre, para uso exclusivo de Tomás Roch, en libertad de pasear por el jardÃn bajo la vigilancia de su guardián.
A la puerta del pabellón estaba el último cuando el Conde de Artigas, el capitán Spada y el Director penetraron en aquel sitio.