Ante la bandera
Ante la bandera La sonrisa con que el Conde de Artigas acompañó estas palabras era lo bastante significativa para que el capitán Spada no pudiera engañarse sobre el papel reservado al vigilante de Healthful-House.
El plan de aquel doble rapto estaba, pues, terminado y parecía que había de lograr buen éxito. A menos que durante las dos horas que faltaban para que llegase la noche se advirtiese que la llave faltaba en la puerta del parque, y que los cerrojos habían sido descorridos, el capitán Spada y sus hombres tenían la seguridad de poder penetrar en el interior del parque de Healthful-House.
Conviene además advertir que, a excepción de Tomás Roch, sometido a una vigilancia especial, los demás pensionistas del establecimiento no eran objeto de ninguna medida de este género. Ocupaban los pabellones o los cuartos de los principales edificios construidos en la parte superior del parque. Todo hacía, pues, sospechar que Tomás Roch y el guardián Gaydón, sorprendidos velando en el pabellón 17, y en la imposibilidad de oponer una resistencia formal, ni aun de pedir socorro, serían víctimas del rapto que iba a intentar el capitán Spada para provecho del Conde de Artigas.