Ante la bandera

Ante la bandera

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La noticia de aquel rapto fue enviada telegráficamente a New-Berne, y de aquí a Raleigh. Por despacho, el Gobernador de la Carolina del Norte ordenó asimismo no dejar salir ningún navío del Pamplico-Sound sin haber sido antes objeto de una visita minuciosa. Otro despacho previno al crucero de estación, el Falcón, prestarse a la ejecución de estas medidas. Al mismo tiempo dictáronse severas disposiciones para que se vigilasen las ciudades y el campo de toda la provincia.

A consecuencia de todo esto, el Conde de Artigas pudo ver, a dos millas al Este, que el Falcón hacía sus preparativos para aparejar. Durante el tiempo que le sería preciso para ponerse en presión, la goleta hubiera podido ponerse en camino, sin temor de ser perseguida, durante una hora por lo menos.

—¿Levamos anclas? —preguntó el capitán Spada.

—Sí, puesto que el viento es bueno: pero sin que se note prisa alguna —respondió el Conde de Artigas.

—Es verdad —añadió el ingeniero Serko—. Los pasos del Pamplico-Sound deben estar vigilados ahora, y ningún navío podrá ganar el mar sin recibir la visita de gentes tan curiosas como indiscretas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker