Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral Había tal determinación en los rostros de aquellos hombres, era tal su firmeza y tal su valentía al afrontar las más duras pruebas en nombre de la Ciencia, que el bushman, acostumbrado a ver aquella misma expresión de resolución en el rostro del doctor Livingstone, y sabiendo que nada ni nadie les detendría, decidió aceptar su decisión.
Quedó, pues, convenido que la operación geodésica se continuaría a pesar de todo. Sin embargo, cabía la posibilidad de que la operación ofreciera excesivas dificultades.
Matthew Strux, que había permanecido más tiempo en aquella cima, exclamó:
—Creo que podremos conseguirlo. Se trata de enlazar el Scorzef con una estación situada al Norte del lago, y esa estación existe. Yo había elegido antes de su llegada un pico que puede servir a nuestros propósitos. Se levanta al noroeste del lago, de modo que este lado del triángulo cortará el lago Ngami siguiendo una línea oblicua… Pero existe una dificultad.
—¿Cuál es? —quiso saber el coronel.
—La distancia. Ese pico se halla situado a unos dos cientos kilómetros de distancia.
—La franquearemos con nuestros anteojos —dijo Emery.
—Pero es preciso colocar un farol en su cima —dijo Strux.