Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —Tengo por usted una gran consideración, debido a esos trabajos que ha realizado y que le han valido, a pesar de su juventud, una merecida fama. No le extrañe, pues, que pidiera al Gobierno inglés que le designara para tomar parte en las operaciones que vamos a emprender.
William Emery se inclinó en señal de agradecimiento. El coronel añadió:
—Desearía saber si los preparativos están ultimados.
—Completamente, coronel. He seguido las órdenes que el honorable Airy me indicaba en su carta. Abandoné El Cabo hace un mes y salí para la estación de Lattakou, reuniendo allí todos los elementos necesarios para una exploración en el interior de África: víveres y carro matos, caballos y bochjesmen. Una escolta de cien hombres aguerridos nos aguarda en Lattakou, la cual será mandada por un hábil y célebre cazador, el bushman Mokoum, a quien tengo el honor de presentarles.
—¡El bushman Mokoum! —exclamó el coronel Everest.
El aludido hizo un gesto de salutación.