Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —Tu nombre es muy conocido en el Reino Unido —le dijo Everest—. Has sido amigo de Anderson y guÃa del ilustre David Livingstone, que me honra con su amistad. Felicito al señor Emery por haberte elegido como jefe de nuestra caravana. Un cazador como tú debe de ser un amante de las buenas armas, y puedo decirte que tenemos un arsenal muy completo. Te ruego que elijas entre ellas la que más sea de tu agrado. Nos harás un honor.
Una sonrisa de satisfacción y agradecimiento se dibujó en los labios de Mokoum. El hecho de poder contar con un arma nueva le alegraba más que los elogios sobre su persona. Agradeció este gesto con efusivas palabras y luego se apartó, en tanto que Emery y los demás continuaban conversando animadamente.
UrgÃa ganar cuanto antes la ciudad de Lattakou, pues la salida de la caravana debÃa efectuarse en los primeros dÃas de marzo, después de la estación de las lluvias.
Emery dijo a su superior:
—¿Cómo quiere usted ir a Lattakou?
—Por el rÃo Orange y uno de sus afluentes, el Kuruman, que pasa cerca de Lattakou.
—Pero no podremos remontar con la embarcación las cataratas de Morgheda.