Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral La estación de las lluvias acababa de finalizar y el agua conservada en las profundidades del terreno había de ser un preciado tesoro para los viajeros cuando se vieran obligados a atravesar el desierto.
Se fijó la marcha para el 2 de marzo. La caravana estaba lista, a las órdenes de Mokoum, y los expedicionarios se despidieron de los misioneros, abandonando Lattakou a las siete de la mañana.
—¿Hacia dónde vamos, coronel? —preguntó Emery en el momento en que la caravana pasaba por delante de la última casa de la aldea de Lattakou.
—En línea recta —respondió Everest—, hasta encontrar un emplazamiento conveniente para establecer una base.
Ocho horas después, la caravana se internaba en el desierto, ofreciendo a los viajeros un paisaje de sorpresas y peligros.