Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral Sir John habÃa optado esta vez por ir acompañado de un excelente fusil, arma más apropiada para matar antÃlopes que las terribles carabinas con bala explosiva de la anterior jornada. Cierto es que podÃan tropezarse también con paquidermos y otras fieras en la llanura, pero Sir John no olvidaba el incidente de la liebre y habrÃa preferido matar un león con perdigones antes que repetir un tiro como aquél, sin precedentes en los anales del deporte. Era su orgullo de cazador el que estaba en juego.
Como habÃa previsto Mokoum, la fortuna les favoreció. Mataron una pareja de antÃlopes negros, poco comunes incluso en aquella zona y una de las piezas más codiciadas por los grandes cazadores, ya que constituye una de las más admirables muestras de la fauna austral.
Tras esta conquista gloriosa, la suerte les deparó nuevos acontecimientos. En el lindero del bosque descubrió Mokoum las huellas pertenecientes a una especie muy codiciada asimismo por los aficionados a la caza mayor.
—Señor —exclamó el bushman—, fÃjese bien en este lugar.
Sir Murray le obedeció sin comprender aún sus intenciones. Se encontraban no muy lejos de una charca grande y profunda, rodeada de gigantescos euforbios.