Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral La manada de elefantes estuvo pronto ante ellos. Media docena de estos gigantescos animales avanzaban con paso lento hacia la charca. La claridad del dÃa empezaba a mostrarse, permitiendo a Sir John admirarlos en toda su plenitud.
Uno de ellos, un macho de enorme talla, llamó poderosamente su atención. Aquel elefante proyectaba su trompa por encima del ramaje y golpeaba con sus colmillos los gruesos troncos de los árboles, que gemÃan al ser atacados tan fulgurantemente.
El bushman notó el interés del inglés por aquella pieza y le dijo:
—¿Le gusta ése?
—Desde luego.
—Muy bien. Entonces, le separaremos del resto de la manada.
Los elefantes habÃan llegado ya al borde de la charca, hundiendo sus patas en el esponjoso cieno. Aspiraban el agua con su trompa y luego la vertÃan en su ancho gaznate, produciendo un ruidoso gargarismo.
El gran macho se mostraba inquieto y no dejaba de mirar en torno suyo, como si presintiese el peligro que le acechaba.
Repentinamente, Mokoum emitió un ruido particular. Sus tres perros prorrumpieron en fuertes ladridos y, saliendo de la espesura, se lanzaron sobre los elefantes.