Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés —Señora…
—¿Qué quieres, querido?
—QuerÃa preguntarle una cosa.
—Pregunta, corazón mÃo.
—¿No me reñirá?
—¿Reñirte?
—Todos han tenido una mamá, ¿no es cierto?
—SÃ, ángel mÃo; todos…
—Entonces, ¿por qué yo no conozco a la mÃa?
—¿Por qué?… Porque… —respondió Miss Anna Waston confusa—, porque hay razones… Pero un dÃa… Tú la verás… sÃ… Tengo la idea de que la verás…
—La he oÃdo decir que debÃa de ser una hermosa señora…
—SÃ, ciertamente… una hermosÃsima señora.
—¿Y por qué?
—Porque… tu aire… tu cara… Después, la situación, la situación del drama exige que sea hermosa… una gran señora… Tú no puedes comprender…
—No… nada comprendo… —respondió tristemente el niño—. Algunas veces pienso que mi mamá ha muerto…
—¡Muerto!… No… No pienses en esas cosas… Si estuviera muerta no habrÃa drama…
—¿Qué drama?