Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés EL REGRESO
EN la actualidad Hormiguita era dichoso, y no imaginaba que fuese posible serlo más. Dedicado al presente, para nada pensaba en el porvenir. ¿Acaso el porvenir es otra cosa que un presente que se renueva todos los dÃas?
La memoria, es cierto, le recordaba algunas veces las imágenes del pasado. Pensaba a menudo en aquella niña que vivÃa con él en casa de la miserable mujer. Sissy tendrÃa entonces cerca de once años. ¿Qué serÃa de ella? ¿La habÃa librado la muerte de sus tormentos como a la otra niña? Hormiguita pensaba que algún dÃa la encontrarÃa. ¡Le debÃa tanto reconocimiento por sus afectuosos cuidados! Era una hermana que deseaba volver a ver.
Después, existÃa Grip, el valiente Grip, al que confundÃa con Sissy en el mismo sentimiento de gratitud. Seis meses habÃan transcurrido desde el incendio de la Ragged-School de Galway, seis meses durante los cuales Hormiguita habÃa sido el juguete de azares tan diversos. ¿Qué serÃa de Grip? Él no podÃa estar muerto.
Asà razonaba Hormiguita hablando del asunto con los de la granja que se interesaban por la suerte de los amigos del niño. Martin MacCarthy habÃa procurado informarse, pero no se olvide que respecto a Sissy no habÃa resultado nada, puesto que la niña habÃa desaparecido de la aldea de Rindok.
