Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés DOBLE BAUTISMO
¡QUÉ alegrÃa en casa de los MacCarthy! ¡Pat de vuelta; el joven marino en la granja de Kerwan; la familia completa; los tres hermanos reunidos a la misma mesa; la abuela con su nieto, Martin y Martina con todos sus hijos!
Además, el año se anunciaba bien. La recolección de forraje era abundante; la cosecha no lo serÃa menos. Y las patatas, las santas patatas, hinchaban el surco con sus tubérculos amarillentos o rojizos. Esto era el pan. No hay más que asarlas en la ceniza caliente y esto bastará en los hogares modestos.
Martina preguntó a Pat primeramente.
—¿Y vienes por todo un año, hijo mÃo?
—No, madre; por seis semanas solamente. No pienso abandonar mi oficio, que es muy bueno. Dentro de seis semanas es preciso que vuelva a Liverpool, donde de nuevo me embarcaré en el Guardián.
—¡Seis semanas! —murmuró la abuela.
—SÃ; pero en calidad de contramaestre esta vez; y ser contramaestre a bordo de un gran navÃo, ya es ser algo.
—Bien, Pat, bien —dijo Murdock, estrechando afectuosamente la mano del marino.
—Hasta el dÃa de mi marcha —dijo éste—, si tenéis necesidad de dos brazos fuertes en la granja, los mÃos están a vuestro servicio.
