Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Es una circunstancia muy enfadosa esos frÃos que hielan la tierra a muchos pies de profundidad, sobre todo cuando es ligera y silÃcea como en Irlanda y retiene mal el poco abono que se le ha podido echar. Cuando el invierno se prolonga con una tenacidad que desarma al cultivador, es de temer que la congelación se prolongue más allá de los lÃmites corrientes. ¿Qué puede el arado contra la dureza del terreno? ¡Y si la siembra no ha hecho a tiempo, la miseria está en perspectiva! Mas no es dado al hombre modificar los azares climatológicos de una estación. Queda reducido a cruzarse de brazos, muchas de las reservas se consumen de dÃa en dÃa, y los brazos cruzados no son los que trabajan.
A fin de noviembre empeoró la situación. A las nieves sucedió una temperatura de las más rigurosas. El termómetro llegó a veinte grados bajo cero.