Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés En aquel hogar, la paja había sido separada. En mitad de la pared descubría un ancho agujero, abierto sobre el cuarto en que Jenny dormía.
¿Quién había abierto esta brecha? ¿Era un animal? Sin vacilar Hormiguita penetró en el cuarto.

En aquel momento, un animal de grandes proporciones escapaba, al huir, derribó al joven.
Era un lobo, uno de esos vigorosos lobos que rondan en manadas los campos irlandeses durante los largos inviernos.
Después de haber abierto la brecha, habíase introducido en el cuarto arrancado la cuna de Jenny, cuyos cordones estaban rotos, y se alejaba arrastrándola sobre la nieve.
La niña lanzaba agudos gritos… Hormiguita se puso en persecución lobo, con su cuchillo en la mano y pidiendo socorro con voz desesperada. ¿Mas quién podía oírle, quién iba a venir en su ayuda? ¿Y si el feroz animal se volvía contra él? ¿Pero pensaba él en esto? ¿Se decía que arriesgaba la vida? No… Él no veía más que a la niñita llevada por aquella fiera.
