Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés MAL AÑO
LA herida de Hormiguita no era grave, aunque su sangre hubiese corrido en abundancia. Pero de llegar un momento más tarde, Murdock hubiera encontrado un cadáver y Kitty no habrÃa vuelto a ver a su niña.
Decir que Hormiguita fue rodeado de cuidados y atenciones en los que necesitó para su restablecimiento serÃa superfluo. El pobre huérfano comprendió más que nunca que tenÃa una familia. ¡Con qué efusión abrÃa su pecho a aquellas ternezas, pensando en tantos dÃas dichosos pasados en la granja de Kerwan! Para saber el número de estos dÃas, le bastaba contar los guijarros que Martin le entregaba todas las noches. ¡El qué le dio después de lo del lobo, qué alegrÃa le produjo al meterlo en su olla!
Acabó el año. Los rigores del invierno se acentuaron. Preciso fue tomar ciertas precauciones. Terribles manadas de lobos habÃan sido vistos en los contornos de la granja, y las paredes no hubieran podido resistir los dientes de estos carnÃvoros. Martin y su hijo dispararon varias veces sus fusiles contra estas peligrosas fieras. Lo mismo ocurrió en todo el contorno, en cuyas planicies durante aquellas interminables noches resonaron lúgubres aullidos.
