Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Se equivocaba Hormiguita si pensó que tal excursión le dejarÃa algunas semanas de libertad en el castillo. Puesto que lady Piborne se hacÃa acompañar de su doncella Marion, y lord Piborne serÃa seguido de su ayuda de cámara, el conde no podÃa privarse de los servicios de su groom. Y sobrevino una dificultad. ¿Qué harÃa de Birk? ¿Quién se ocuparÃa de él? ¿Quién le alimentarÃa?
Hormiguita se decidió a poner a Kat al corriente de la situación, y Kat se encargó de Birk.
—No tengas cuidado, hijo mÃo —respondióle—. Quiero a tu perro como te quiero a ti y no sufrirá nada durante tu ausencia.
Hormiguita besó a Kat en ambas mejillas y después de haberle presentado a Birk en la tarde anterior a la marcha se despidió del fiel animal.