Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés LOS LAGOS DE KILLARNEY
COMO se había decidido, la partida se efectuó la mañana del 3 de agosto. Los dos criados, la doncella de la marquesa y el ayuda de cámara del marqués, tomaron asiento en el interior del ómnibus, que transportaba el equipaje a la estación, distante tres millas.
Hormiguita les acompañaba a fin de vigilar más especialmente el de su joven amo, conforme a las órdenes que había recibido.
Marion y John estaban de acuerdo para dejar que se las compusiere como pudiese aquel hijo de nadie y de nada, como se le llamaba en la antecámara. El hijo de nadie se comportó inteligentemente, y el equipaje del conde Asthon fue dispuesto con sumo cuidado.
Hacia el medio día llegó el carruaje, después de haber sorteado el río Allo. Lord y lady Piborne se apearon. Como algunas personas salían de la estación para mirar a los augustos viajeros, claro es que muy respetuosamente, el conde Asthon aprovechó la ocasión para jugar con su groom. Le llamó boy, siguiendo la costumbre, puesto que no se le conocía otro nombre. El boy avanzó hacia el coche, y recibió en pleno pecho la manta de viaje, lo que causó mucha risa a los curiosos.
