Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés RAGGED-SCHOOL
—¿Y el número 13, qué tiene?
—Fiebre.
—¿Y el número 9?
—Tos ferina.
—¿Y el 17?
—Tos ferina también.
—¿Y el 23?
—Creo que será escarlatina.
A medida que le daban estas respuestas, mister O’Bodkins las escribÃa en un registro admirablemente llevado en los folios correspondientes a los números 23, 17, 9 y 13. En tal registro habÃa una columna destinada al nombre de la enfermedad, a la hora de la visita del médico, a la clase de medicamentos empleados y a las condiciones en que éstos debÃan ser administrados cuando los enfermos hubieran sido transportados al hospital. Los nombres estaban escritos en letra gótica, los números en cifras arábigas, los medicamentos en letra redonda, las prescripciones en letra cursiva, todo mezclado con corchetes finamente trazados con tinta azul, y dobles rayas en tinta roja. Un modelo de caligrafÃa y una obra maestra de contabilidad.
—Algunos de esos niños están gravemente enfermos —añadió el médico—. Recomiende que no cojan frÃo en el camino.
