Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés PERRO DE GANADO Y PERROS DE CAZA
PARTIOSE de Cahersiveen en la mañana del 11 de agosto, siguiendo el camino del litoral, contiguo a las primeras estribaciones de los montes Yveragh, después de una parada en Kells, modesto pueblo en la bahÃa Dingle. La noche la pasaron en Killorglin.
El tiempo habÃa sido malo, lluvioso y con viento todo el dÃa. El siguiente fue malÃsimo. Granizos y huracanes durante las treinta millas que separan ValentÃa de Killarney, donde sus señorÃas, con un humor peor que el tiempo, pasaron la última noche del viaje.
Al dÃa siguiente tomaron el ferrocarril y hacia las tres entraron en Trelingar-Castle después de una ausencia de diez dÃas. El marqués y la marquesa habÃan dado fin a la excursión tradicional a los lagos de Killarney y a través de la región montañosa del Kerry.
—¡No valÃa la pena exponerse a tantas fatigas! —dijo la marquesa.
—¡Y a tantos disgustos! —añadió el marqués.
En cuanto a Hormiguita, llevaba la cabeza llena de recuerdos.
Su primer cuidado fue pedir a Kat noticias de Birk. Éste estaba bien. Kat no lo habÃa olvidado. Todas las noches habÃa ido al sitio en que la lavandera lo esperaba con la comida.
